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7 vinos para recorrer Chile

Siete cepas, siete lugares y distintas maneras de hacer vino. Una selección personal desde Huasco hasta Malleco para conocer mejor lo que estamos bebiendo.


La diversidad del vino chileno se entiende mejor cuando empezamos a ponerle nombres y lugares. Decir Chardonnay, Carménère o Pinot Noir nos da una primera pista, pero todavía queda mucho por conocer: dónde crecen las uvas, quién las cultiva y qué busca expresar quien hace el vino.

Estos siete vinos amplían una selección que compartí en Instagram. Elegí dos blancos y cinco tintos, de siete variedades y distintos territorios, combinando productores de diferentes escalas. Son botellas que recomiendo para descubrir algunas de las muchas caras del vino chileno.

Huasco: De Mai Chardonnay, JP Martin

José Pablo Martin lleva más de veinte años trabajando en vinos, buena parte de ellos en el norte de Chile. Esa experiencia está detrás de De Mai, su Chardonnay del Huasco. En este paisaje desértico de Atacama, los viñedos crecen sobre terrazas aluviales con piedras, arcillas y una marcada presencia de carbonato de calcio. La influencia del Pacífico modera las temperaturas de una zona de gran luminosidad y escasas lluvias. Martin busca expresar estas condiciones con una enología sencilla, apoyada en su profundo conocimiento de estos territorios.

En copa: tensión, densidad y precisión, con una textura que llena la boca sin perder energía.
PVP aprox.: $34.000.

Casablanca: Tunquen Sauvignon Blanc, Attilio & Mochi

Un pequeño proyecto vitícola de la mano de una pareja brasileña que ha puesto su corazón en Tunquen. Marcos Attilio y Angela Mochi elaboran sus vinos en el sector occidental de Casablanca, rumbo a la costa. Su Sauvignon Blanc permite conocer la mirada personal de quienes trabajan a pequeña escala en un valle ampliamente reconocido por sus blancos. Detrás de esta botella hay un proyecto de vida y un vínculo cotidiano con el viñedo.

En copa: fresco, vivaz y con un toque salino.
PVP aprox.: $15.900.

Maipo: La Cancha Cabernet Sauvignon, De Martino

Hablar de Cabernet Sauvignon, la cepa tinta más plantada en Chile, es hablar también del valle del Maipo. En La Cancha, De Martino trabaja una parcela específica de Isla de Maipo con una historia particular: antes de ser viñedo, fue un campo de fútbol. Elegí este vino para acercarnos a una combinación emblemática de cepa y valle desde un lugar concreto.

En copa: fruta, estructura y taninos sedosos trabajados con precisión. El Cabernet Sauvignon como protagonista, con una crianza en fudres de 5.000 litros que deja a la madera como un delicado compañero.
PVP aprox.: $29.990.

Colchagua: CA2 Costa Carménère, TerraNoble

CA2 forma parte de un proyecto en el que una misma cepa se debate entre dos lugares elegidos especialmente para mostrar sus diferencias de terroir. TerraNoble compara el Carménère de Los Lingues, hacia los Andes, con el de Lolol, bajo influencia costera, mediante condiciones similares de vinificación y guarda. Este último amplía lo que solemos esperar del Carménère de Colchagua y permite observar cuánto cambia una variedad según su lugar de origen.

En copa: jugoso, especiado y con tensión, de taninos presentes y buena frescura.
PVP aprox.: $29.990.

Maule: VIGNO Carignan, Gillmore

Gillmore es una viña familiar y una de las fundadoras de VIGNO, la iniciativa colectiva que puso el foco en el Carignan de los viejos viñedos del secano maulino. Su elección tiene que ver con ese patrimonio y con el trabajo de productores que le han dado reconocimiento y continuidad. Aquí importa la cepa, pero también una forma de cultivar y una historia compartida.

En copa: voluptuoso, concentrado y fresco: un Carignan de parras viejas con identidad.
PVP aprox.: $15.000.

Itata: Bagual País, Viejo Encino

Elier Ortiz volvió a Coelemu para recuperar las viñas que habían trabajado sus antepasados. De ese vínculo nace Bagual, un País que nos acerca a la producción campesina del Itata. Hablar del patrimonio vitícola chileno también exige reconocer a las familias que lo han mantenido vivo. El País tiene una larga historia en Chile, y vinos como este permiten conocer a quienes están escribiendo su presente.

En copa: ligero y fresco, de paso fácil y carácter propio.
PVP aprox.: $11.200.

Malleco: Tayu 1865 Pinot Noir

Tayu nació del trabajo conjunto de Viña San Pedro y familias de la comunidad mapuche de Buchahueico, en La Araucanía. Este Pinot Noir suma otro territorio y una colaboración entre quienes cultivan las uvas y quienes elaboran el vino. Me interesa incluirlo porque la diversidad chilena también está en las personas, en sus conocimientos y en las relaciones que hacen posible cada proyecto.

En copa: hierbas locales, fruta roja y frescura.
PVP aprox.: $21.990.

Estas siete botellas son un punto de partida. La invitación es probar, comparar y mirar más allá de la cepa escrita en la etiqueta. Conocer el vino chileno también es reconocer sus lugares y a las personas que trabajan en ellos.

Precios de referencia en pesos chilenos; pueden variar según tienda y disponibilidad.

https://www.instagram.com/p/DePX1Z_FrVB/?img_index=1

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