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D.O. Rueda: mucho más que la reina de los vinos blancos de Verdejo

Descubre la historia, los vinos y el enoturismo de la denominación de origen Rueda, la cuna del Verdejo en Castilla y León

Si hay una región vinícola que encapsula la esencia de la historia y el carácter de una cepa, esa es Rueda. Aunque algo eclipsada por la fama de sus vecinos tintos, esta Denominación de Origen se ha alzado como el epicentro de los grandes vinos blancos de España, ofreciendo una experiencia sensorial y cultural que te encantará descubrir.

Si te consideras un verdadero #winetripper, un viajero con sed de conocimiento y sabor, te invitamos a sumergirte en este relato que te llevará por los viñedos, los pueblos con historia y los sabores que hacen de Rueda un destino inolvidable.


1. Rueda: Un lugar, un Legado de Historia

Ubicada en el corazón de Castilla y León, la D.O. Rueda es una joya vinícola a orillas del río Duero, que abarca las provincias de Valladolid, Ávila y Segovia.

Cortesía de D.O. Rueda – Descarga el mapa aquí

Rueda ha sido testigo de una rica historia que se remonta al siglo XI, cuando la uva Verdejo llegó a la cuenca de la mano de los mozárabes.

Sin embargo, es durante el Siglo de Oro cuando los vinos de la zona, denominados “Vino de la Tierra de Medina” (vinos blancos, fortificados y de estilo oxidativo), alcanzaron gran notoriedad. Tanto es así que el «Vino Dorado» llegó a ser reconocido como el vino de la corte en la época de los Reyes Católicos.

La importancia de la región se hizo evidente en 1494, cuando la reina Isabel la Católica emitió las primeras ordenanzas destinadas a proteger los viñedos. No obstante, el reconocimiento oficial llegaría en 1980. En ese año, Rueda se consolidó como la primera Denominación de Origen de Castilla y León, un hito que validó siglos de dedicación y esfuerzo.


2. Clima y Suelos: El Terroir que lo Define

Si el carácter de un vino se define por su terroir, el de Rueda es inconfundible.

La región está marcada por un clima continental extremo, con inviernos largos y veranos muy calurosos. De hecho, sus gentes lo describen como “nueve meses de invierno y tres meses de infierno”. Esta gran oscilación térmica entre el día y la noche es la clave: permite que la uva madure lentamente, preservando su acidez y sus aromas.

Los viñedos, situados entre 700 y 800 metros de altitud, se asientan sobre suelos pedregosos conocidos como “cascajosos”. Son suelos ricos en calcio y magnesio, que obligan a las raíces a buscar la humedad en las profundidades, aportando al vino una mineralidad y un carácter únicos.


3. La Cepa Verdejo: Alma de rueda

La Verdejo es la indiscutible protagonista de Rueda. Aunque su historia se remonta al siglo XI, fue en la década de los 70 cuando esta cepa vivió un auténtico renacimiento.

Visionarios como Francisco Hurtado de Amézaga, de Marqués de Riscal, reconocieron su inmenso potencial y demostraron que podía competir con los mejores blancos del mundo. Hoy, la Verdejo es el corazón palpitante de Rueda.

Sus vinos invitan a un viaje olfativo a su tierra de origen, con aromas que evocan hierbas, delicados toques de hinojo y anís, y notas de frutas tropicales. Su firma inconfundible se caracteriza por un sutil toque amargoso en boca, un final elegante y persistente que invita, inevitablemente, a un segundo sorbo.


4. La D.O. Rueda Hoy: Un Abanico de Estilos más allá del verdejo

Si bien la Verdejo es la estrella de la región, Rueda es mucho más que una sola uva. La Denominación de Origen se especializa en vinos blancos, pero ha sabido evolucionar.

Variedades Blancas

Además de la Verdejo, se autorizan la Sauvignon Blanc, la Viura y la Palomino Fino. Y desde 2019, la paleta se ha ampliado con nuevas variedades como la Viognier y la Chardonnay, sumando nuevos matices.

Vinos Tintos y Rosados

Aunque su producción es menor, Rueda también ampara vinos tintos y rosados desde agosto de 2008. Históricamente, la región también contaba con viñedos de uvas tintas, pero la plaga de la filoxera a finales del siglo XIX fue responsable de su práctica desaparición.

Hoy, variedades como Tempranillo, Garnacha, Cabernet Sauvignon, Merlot y Syrah han demostrado su perfecta adaptación a la zona.

vino dorado

Rueda guarda en su memoria y aún en una pequeña parte de su producción al Vino Dorado. Este vino antiguo de Rueda, cuyo gusto rancio le dio renombre , era considerado un vino de lujo en la época de los Reyes Católicos y se valoraba más cuanto más viejo era. Su prestigio era tal que una Orden Real de 1911 lo declaró un vino especial, similar a los de Jerez y Málaga.


Es una fascinante muestra de cómo los vinos de Rueda han evolucionado, pero siempre han mantenido una conexión profunda con su pasado.

Vinos dorados – Bodega Yllera

5. un viaje por rueda. una ruta de vinos, historia y sabores

En Rueda, el viaje es tan importante como el vino. Si utilizas el transporte público, tu aventura puede comenzar tomando un autobús desde Valladolid hacia el histórico pueblo de Tordesillas, desde donde puedes tomar un taxi para llegar a alguna bodega de vinos.

¡Pero atención! Tordesillas es mucho más que un simple punto de partida. Una vez que llegues, te encontrarás en el corazón de un lugar con una huella histórica indeleble.

Te prometo que será toda una sorpresa, especialmente si sigues estos consejos.

Tordesillas: Historia y leyendas

Tordesillas es un lugar donde el pasado cobra vida. Fue aquí donde la reina Juana I de Castilla, conocida como Juana la Loca ( lo sabemos, no estaba loca) , estuvo recluida. Y también en este pueblo se firmó el famoso Tratado de Tordesillas en 1494, un acuerdo que dividió el nuevo mundo entre España y Portugal.

Dulces de convento y sabores locales

No te vayas sin visitar el Real Convento de Santa Clara, una joya arquitectónica que te transportará al pasadoy que esconde un tesoro gastronómico. En el convento de santa clara las monjas preparan unas galletas que serán el mejor souvenir de la vida.

Para terminar el recorrido, haz una parada en los bares de la plaza y saborea la icónica “leche helada de Tordesillas” en la clásica Heladería Baonza.

Bodegas Yllera: El Laberinto y el Sabor

Para una experiencia inolvidable, te sugerimos una parada en Bodegas Yllera. Aquí, el enoturismo se convierte en arte, historia y mitología. Su impresionante cava subterránea, El Hilo de Ariadna, te interna en un laberinto de más de un kilómetro de túneles a veinte metros de profundidad.

Siguiendo el hilo rojo de la leyenda, descubrirás la fascinante relación entre sus vinos y el mito griego del Minotauro. Al final del recorrido, la aventura te premiará con los platos del aclamado chef Martín Berasategui en su Gastrobodega, un restaurante situado en medio de este laberinto subterráneo.


Este recorrido por la D.O. Rueda nos ha dejado claro que un vino es mucho más que una bebida. Es una historia, un paisaje y una experiencia que te espera. Gracias por sumarte a este viaje. La próxima copa es tu oportunidad para descubrir un nuevo capítulo. ¿Te animas a descorcharlo?

Carla Urrunaga . @chezcarlita

ChezCarlita

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