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Cívico La Moneda: gastronomía, diseño y un panorama para redescubrir el centro de Santiago

Cercano a cumplir 20 años, Cívico La Moneda es el restaurante del Centro Cultural La Moneda y uno de los espacios gastronómicos con más historia del lugar.

Abrió sus puertas en 2008 y, casi dos décadas después, tras haber acompañado distintas etapas, ritmos y transformaciones del centro capitalino, dejó de ser un simple punto de paso para convertirse en parte del paisaje cultural de la ciudad.

Su ubicación permite además armar un panorama completo: recorrer alguna de las exposiciones en cartelera, la Cineteca Nacional, visitar las tiendas del Centro Cultural y después sentarse a comer en Cívico.

La carta acompaña distintos momentos del día, desde desayunos con panes, bollería y huevos hasta platos de fondo, postres, infusiones a medida y una buena selección de vinos por copa.


Un espacio donde el diseño chileno también es protagonista

En Cívico La Moneda, la arquitectura y el diseño tienen tanto peso como la propuesta gastronómica. Su propietario, el arquitecto y artista visual Juan Gabler, concibió el lugar con especial atención a la espacialidad, los materiales y el mobiliario.

La madera domina el salón, acompañada por cuero, acero y hormigón visto, en diálogo con la arquitectura del Centro Cultural La Moneda.

El interiorismo fue desarrollado por Cristián Valdés, una de las figuras más relevantes del diseño chileno y creador de las emblemáticas sillas Valdés. Su trabajo le da al espacio una identidad muy particular que, casi dos décadas después, sigue siendo parte esencial de Cívico.

Juan nos contó además que existe una búsqueda por obtener un reconocimiento patrimonial formal para el espacio y su mobiliario. Aún no existe una declaratoria, pero sí una intención clara de preservar un proyecto de diseño que ha acompañado al Centro Cultural durante casi dos décadas.


Una propuesta pensada para la luz del día

Cívico La Moneda no es un restaurante para cenar. Su atención se concentra entre la mañana y el atardecer, cerrando en torno a las 20:00.

Lejos de ser una desventaja, esta condición define con claridad su personalidad y adapta el servicio al ritmo real del barrio. La carta es amplia y se mueve desde panes, bollería y distintas preparaciones con huevos hasta platos para compartir, fondos más contundentes, repostería casera, café, infusiones a medida y una cuidada selección de vinos por copa.

Puedes llegar temprano a desayunar antes de recorrer una galería, sentarte a almorzar con calma o pasar a media tarde por algo dulce y una copa de vino o un cóctel.


Huevos que te harán feliz

Las preparaciones con huevo tienen un espacio importante en la carta de Cívico, pero no se quedan únicamente en el desayuno. También aparecen en platos más contundentes, tomando protagonismo a distintas horas del día.

Entre las opciones está la shakshouka, con huevos pochados sobre una base de tomates, pimientos y especias de inspiración mediterránea.

Shakshouka

Otra preparación combina huevos, hongos y papas a la crema. Sencilla, cálida y reconfortante. De esas cosas que perfectamente prepararía en casa y que son ricas justamente porque no necesitan demasiadas vueltas.

Esa presencia del huevo más allá de las opciones de desayuno me gustó especialmente. Puede aparecer acompañado de panes y bollería durante la mañana, pero también formar parte de platos de fondo más completos.

Una muy buena excusa para quienes, como yo, creemos que los huevos funcionan prácticamente a cualquier hora.


Entre sabores mediterráneos e ingredientes chilenos

La cocina de Cívico se mueve entre sabores mediterráneos e ingredientes chilenos, algo que se ve muy bien en la propia carta: un tiradito de locos con crema de palta, las clásicas machas a la parmesana, la quinoa, presente en varias preparaciones, o un puré rústico de papas chilotas acompañando los platos de fondo.

También hay muy buenas opciones de cortes de carne a la parrilla y pescados, para quienes buscan un almuerzo más contundente.

En esta etapa, Juan Gabler destaca especialmente el trabajo de la chef Elizabeth Puquio en el desarrollo y diseño de la carta, vínculo que se extiende también a Cívico Las Condes.

Guarda espacio para el final: dulces e infusiones a medida

Aquí va una advertencia simple: guarda espacio.

De los postres probamos dos opciones muy distintas. La tarta de peras al vino ($4.600), servida además con un helado de vainilla de verdad, es de esas combinaciones clásicas que funcionan muy bien.

POSTRE DE TE MATCHA - CIVICO LA MONEDA

Más inesperado es el cilindro de chocolate blanco relleno de mousse de matcha ($6.400), una alternativa bastante más original tanto por presentación como por la combinación de sabores.

Las porciones son generosas, así que compartir es una muy buena idea.

Y hay otro detalle que me gustó mucho: las infusiones preparadas a medida. Te ofrecen armarlas a tu gusto, eligiendo entre ingredientes como menta, limón, canela, anís o jengibre.

Un cierre sencillo, pero especialmente agradable después de un almuerzo largo.


Y por supuesto, miré la carta de vinos

Si hay algo que reviso siempre en un restaurante es qué pasa con el vino.

No necesito encontrar una carta interminable. Prefiero una selección bien pensada y, sobre todo, un servicio correcto.

La selección de vinos por copa me dejó una muy buena impresión. Encontrarme con un Pinot Noir de Viña Villard ya fue una buena sorpresa, pero más todavía que llegara a la temperatura correcta y en una copa adecuada.

Puede parecer un detalle menor, pero para mí no lo es.

Un Pinot Noir servido demasiado cálido pierde frescura y precisión. Cuando llega fresco y en una copa que permite disfrutar bien sus aromas, se nota que también hubo cuidado en esa parte de la experiencia.

Y eso lo agradezco muchísimo.


Cívico La Moneda, una buena razón para volver al centro

Una de las cosas que más disfruté de esta visita fue volver al centro de Santiago simplemente por gusto.

Elegir una exposición, recorrer el Centro Cultural La Moneda, entrar a sus tiendas y después sentarse a comer sin apuro.

Cívico La Moneda forma parte de ese panorama desde hace casi 20 años y hoy sigue siendo una muy buena excusa para mirar nuevamente esta parte de la ciudad.

Si buscas un plan distinto en Santiago, revisa la cartelera del Centro Cultural La Moneda, anda con tiempo y deja espacio para sentarte en Cívico.

Guía práctica para organizar la visita

Si quieres aprovechar Cívico como parte de un panorama completo, estas tres cosas te pueden servir:

  1. Elige bien la hora: puedes llegar temprano para desayunar con calma o reservar una mesa para almorzar.
  2. Deja tiempo para recorrer: las tiendas de diseño y artesanía y la Plaza de la Ciudadanía también forman parte del paseo.

Datos clave

Propuesta: cocina de inspiración mediterránea y chilena, desayunos, panes y bollería, repostería, infusiones a medida y vinos por copa.

Ubicación: Centro Cultural La Moneda, Plaza de la Ciudadanía 26, Santiago Centro. Metro La Moneda, Línea 1.



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