Mujeres en la gastronomía en Chile: un libro que amplía la mirada sobre nuestra identidad alimentaria
Esta segunda edición reúne más de 300 perfiles y propone una forma más amplia de entender la gastronomía en Chile: como una expresión de identidad alimentaria donde el territorio, los oficios y el trabajo de muchas mujeres han sido fundamentales, aunque no siempre visibles.
La gastronomía en Chile suele contarse desde lo más visible: cocinas, restaurantes, nombres conocidos. Pero esa mirada deja fuera una parte importante de lo que realmente la compone.
Porque una cocina no es solo lo que llega al plato. También habla de territorio, de productos, de oficios, de memoria y de las personas que han aprendido a trabajar con ellos.
En ese sentido, Mujeres en la gastronomía en Chile no solo reúne perfiles. También recorre una parte de nuestra identidad alimentaria y pone atención en trabajos que muchas veces han quedado fuera de foco.
Un punto de partida más amplio
Publicado en 2026, el libro reúne más de 300 perfiles de mujeres en la gastronomía en Chile, vinculadas a distintos ámbitos del sector gastronómico y vitivinícola.
No se limita a chefs o dueñas de restaurantes. También incorpora productoras, mujeres del mar, recolectoras, artesanas, enólogas, panaderas, comunicadoras, formadoras e investigadoras.
Ese enfoque es deliberado. Sus autoras, Blanca García Henche y Erica Salvaj, explican que “la gastronomía es mucho más que la cocina y la restauración” y que “toda la cadena de valor del patrimonio alimentario es esencial para describir la gastronomía de un territorio«.
El libro propone, desde ahí, cambiar el punto de partida: ampliar la mirada.
Producto, productor y territorio: ni el vino ni la gastronomía se explican únicamente desde el resultado final. También importa su origen, quiénes los trabajan y el contexto en el que se desarrollan.
Regiones: donde se define gran parte de la identidad
Uno de los ejes más relevantes del libro es su atención a las regiones.
Las autoras lo plantean con claridad: mientras en Santiago la cocina tiende a estar más globalizada, en regiones destacan “el trabajo con ingredientes locales, el papel de las mujeres en el mantenimiento de las tradiciones y la escasa visibilidad de las mismas”.
Ahí aparece una diferencia importante.
Gran parte de la identidad alimentaria de Chile se desarrolla fuera del centro, en territorios donde el producto mantiene una relación directa con el entorno y donde persisten prácticas que no siempre tienen visibilidad.
En ese contexto, el libro incorpora perfiles como mujeres algueras, recolectoras, mujeres mapuches o trabajadoras del ají y del pisco. Oficios que, como señalan sus autoras, “dan identidad a la cocina chilena en el mundo”.
Como explica Blanca García Henche, “era clave descentralizar y mostrar el trabajo de mujeres del mundo rural y de distintas regiones”.
Esa decisión le da más peso a una parte de la gastronomía chilena que muchas veces queda fuera del foco y permite mirar con más atención los territorios donde se originan los productos y las prácticas.
Comunidad: cuando un libro también puede acercar
Este libro no solo amplía la mirada sobre la gastronomía chilena. También puede ayudar a acercar personas, oficios y territorios que no siempre se conocen entre sí.
Ahí aparece una dimensión especialmente valiosa: la posibilidad de generar comunidad.
No desde una idea abstracta, sino desde algo mucho más concreto: reconocer a otras mujeres que trabajan en esta cadena, ver dónde están, qué hacen y desde qué lugares están aportando a la gastronomía del país.
Blanca García Henche y Erica Salvaj lo plantean con claridad al señalar que “falta una mayor colaboración entre los distintos perfiles, encuentros entre mujeres de diferentes sectores para generar una oferta gastronómica común y trabajar por la identidad gastronómica de Chile”.
Y quizás ahí está una de las virtudes menos evidentes del libro. No solo reúne nombres: también puede abrir vínculos.
A veces, la comunidad empieza justamente así. Cuando dejamos de mirar trayectorias aisladas y empezamos a reconocernos como parte de algo más amplio.
Del libro al territorio: mujeres para encontrarse en Ñam

Este fin de semana, varias de las mujeres que aparecen en Mujeres en la gastronomía en Chile estarán en Ñam, llevando esta conversación al terreno.
Cecilia Loncomilla estará en el stand Willimapu, con una propuesta centrada en preparaciones del sur: milcaos, chicharrones y sopaipillas sureñas. En Ñam, estas últimas se presentarán en formato churrasco, con láminas de lomo ahumado, encurtidos, cilantro y mayonesa de maqui.
En el stand Cocineras Sureñas, estarán Cornelia Prenzlau, de Espantapájaros en Puerto Octay, y Lorna Muñoz, de Travesía de Chiloé. Juntas ofrecerán cazuela de cholga chilota, cerdo ahumado con murta y papas chilotas, y manzanas al manzo cacho, licor tradicional de la zona.
Para quienes conocen sus proyectos en el sur, este espacio permite encontrarse con ellas en Santiago.

Por qué este libro importa
Este libro importa porque muestra que una parte importante de nuestra identidad alimentaria se ha construido también desde lugares que no siempre reciben atención: la recolección, los oficios, la transmisión de saberes y el trabajo cotidiano de muchas mujeres en distintos territorios.
Leerlo es, en ese sentido, una invitación a mirar mejor aquello que ha estado ahí desde siempre.
Y para quienes tenemos el honor de formar parte de sus páginas, estar ahí es mucho más que un reconocimiento personal. También es una manera de reconocer trabajos que se desarrollan en la cocina, en la producción, en la sala, en la formación o en la comunicación.
Este libro confirma algo que en ChezCarlita sentimos muy propio: la gastronomía de un país se construye entre muchas manos, muchas miradas y desde la diversidad de sus territorios.

Dónde seguir el proyecto
Por ahora, la segunda edición de Mujeres en la gastronomía en Chile no se encuentra disponible en canales de venta abiertos.
Pero el proyecto sigue activo a través de su comunidad. Matria MEG • Mujeres en Gastronomía Chile reúne contenidos, encuentros y nuevas historias que amplían esta red y permiten seguir de cerca el trabajo de muchas de las mujeres que forman parte del libro.
Más que un libro que simplemente se adquiere, es un proyecto que vale la pena seguir.
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