Marcelo Retamal presenta sus vinos de España en Masal Bar de Vinos
¿Qué lleva a un enólogo chileno con una trayectoria larguísima a desarrollar hoy su proyecto más personal en España?
En el caso de Marcelo Retamal, la respuesta está en la historia familiar, en el deseo de volver a ciertos orígenes y en una forma muy clara de entender el vino: como expresión de un lugar y de las personas que lo habitan.
Durante una cata realizada en Masal Bar de Vinos, en Vitacura, conocimos cuatro vinos de RETA elaborados en tres zonas distintas de España: Palomino Fino desde los suelos de albariza de Sanlúcar de Barrameda, Rufete desde las Sierras de Salamanca y Garnacha desde Rioja.
Cuatro vinos diferentes, unidos por una misma mirada: poca intervención, respeto por el origen y vinos que no cansen.
Marcelo Retamal y su vínculo con España
Marcelo Retamal fue durante muchos años enólogo de Viña De Martino y luego socio y asesor de Viñedos Alcohuaz. Hoy, su principal proyecto personal se encuentra en España.
Su vínculo con este país viene de su historia familiar, ligada a Salamanca. Con ganas de retornar a ese origen, se contactó con Luis Gutiérrez, periodista español y crítico de vinos, para buscar datos de alguna viña que pudiera comprar.
Allí comienza la historia de los vinos de RETA en España.
Marcelo tiene una trayectoria larguísima y fructífera. A lo largo de los años ha desarrollado una forma de trabajar centrada en el origen, la expresión del viñedo y las elaboraciones poco intervenidas.
Ama usar racimo entero y ha alcanzado una experiencia que aleja sus vinos de esas notas verdes y resinosas que pueden aparecer cuando este método no está bien manejado.
Habla de levaduras nativas, de vinos que no cansen y de etiquetas con mucho simbolismo y arte, capaces de quedarse grabadas en la retina.
Pero, sobre todo, habla de paisajes humanizados: de esa conexión única entre el vino, su entorno y las personas que trabajan la tierra.

Una cata en Masal Bar de Vinos
La cata se realizó en Masal Bar de Vinos, en Vitacura, espacio creado por el sommelier Sebastián Lobos y dedicado a la exploración de vinos de distintos orígenes.
Fue el lugar elegido para conocer los vinos españoles de RETA y escuchar a Marcelo hablar de sus viñedos, sus decisiones de elaboración y su manera de entender el vino.

Palomino Fino sobre los suelos de albariza
Marcelo tenía además un sueño: producir un vino sobre los suelos de albariza del Marco de Jerez.
Así llegó a un viñedo en Sanlúcar de Barrameda, en el pago de Miraflores.
De este lugar nacen los dos vinos blancos que probamos, ambos elaborados con Palomino Fino, pero con expresiones distintas.
M2
M2 es 100% Palomino Fino y está elaborado en botas tradicionales de 500 litros.
Es un vino que entrega la tensión del calcáreo, con notas cítricas de mandarina, un toque almendrado y notas especiadas que me transportaron mentalmente a las galletas de mazapán y naranja de los conventos andaluces.
Un vino de textura, tensión y persistencia, en el que la albariza se hace presente más allá de los aromas.
Altamira
Altamira nace del mismo lugar y de la misma cepa, pero muestra otra expresión.
Un vino blanco que recuerda al mar y a la expresión de la flor, que le da ese umami especial que se funde entre lo mineral y lo salino, construyendo un perfil que recuerda a la salmuera de alcaparras y a las nueces.
Tiene además un amargo sutil y gastronómico, que le entrega profundidad y prolonga el vino en boca.
Rufete desde las Sierras de Salamanca
Ta/Rraz, de las Sierras de Salamanca, viene de cinco parcelas distintas de parras viejas, donde prevalece el Rufete, una cepa tinta española.
Aquí la expresión aromática y de sabor es netamente frutal.
En boca resalta un agarre intenso sobre las mejillas, que contrasta con la sensación aterciopelada que deja sobre la lengua, manteniendo una persistencia tánica de sensación polvorosa.
Esa diferencia entre lo que ocurre en los laterales de la boca y la textura que permanece sobre la lengua fue una de las sensaciones más interesantes de la cata.
Una Garnacha desde Rioja
Finalmente llegamos a uno de los orígenes bandera dentro de los vinos de España: Rioja.
Pero el Rioja de RETA no es Tempranillo. Es Garnacha.
Encantadoramente perfumado, este vino deja en boca una sensación polvorosa y fina, como de tiza.
Es tenso y tiene un agarre discreto, principalmente en la parte media y delantera de la boca.
Una expresión delicada y precisa, muy diferente de la imagen más tradicional que muchas veces tenemos de los vinos de Rioja.

Vinos poco intervenidos y ligados a su entorno
Fue una fantástica experiencia de cata y también una oportunidad para conocer la manera en que Marcelo Retamal entiende el vino.
Vinos poco intervenidos. Levaduras nativas. Racimo entero. Etiquetas con identidad. Vinos que no cansen.
Pero, sobre todo, vinos capaces de contar un lugar.
Esta cata me llevó a reflexionar sobre una pregunta que me hicieron hace un par de días:
¿Por qué amas tanto el vino?
carla urrunaga
En realidad, no es tanto el vino por sí mismo lo que amo.
Lo que amo del vino es su capacidad de ser un puente entre la historia, la cultura y las personas.
En eso comparto la mirada de RETA: el vino como un producto profundamente ligado a un paisaje humanizado.


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