Viñedo de Laherte Frères en Chavot, Champagne.
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Laherte Frères Champagne: precisión desde el viñedo

Llegar a una bodega y que te digan: “Qué bueno que viniste preparada, vamos al viñedo”, es música para mis oídos.

Después de más de 15 años en el mundo del vino, sigo valorando profundamente esos encuentros donde la experiencia parte en la viña. No como postal ni como gesto de hospitalidad, sino como una forma muy clara de decir qué importa.

Cuando un productor te lleva primero al viñedo, muestra su punto de partida: cómo observa, qué decisiones toma, qué sensibilidad tiene frente al lugar y cómo entiende el vino.

Eso fue parte de lo que más me marcó en Laherte Frères, una casa familiar de Champagne fundada en 1889 en Chavot, dentro de los Coteaux Sud d’Épernay.

Aquí el vino se entiende desde el origen: la viticultura, las parcelas, las uvas sanas, la lectura del terroir y el respeto por los ritmos de la naturaleza.

Esa mirada no se queda en la viña. Continúa en la bodega, aparece en las cuvées y finalmente se expresa en la copa.


Laherte Frères: una casa familiar en Chavot desde 1889

Laherte Frères permite mirar Champagne desde una escala distinta.

No desde la gran maison ni desde la etiqueta famosa, sino desde el trabajo familiar, la observación del viñedo y una serie de decisiones que buscan conservar identidad.

La familia está establecida en Chavot, en los Coteaux Sud d’Épernay, una zona donde las pendientes, las exposiciones y los suelos invitan a pensar Champagne desde lugares concretos.

Ese es uno de los aspectos más interesantes de la casa: sus vinos no parecen buscar una expresión única y repetible. Cada parcela, variedad, crianza y ensamblaje abre una posibilidad distinta.


Champagne desde el viñedo

Una de las ideas centrales de la visita fue esta: el estilo se construye desde la viticultura.

En Laherte Frères, la identidad del vino nace de uvas sanas, trabajo preciso y una lectura atenta del terroir. La viña no aparece como simple materia prima, sino como el primer lugar donde se define el carácter del vino.

En Champagne, esta idea tiene un peso especial.

La región tiene una larga tradición de ensamblajes, estilos de casa y consistencia. Esa dimensión es parte de su historia y de su prestigio. Pero un productor como Laherte Frères permite ver otra capa: la de las pequeñas diferencias, las parcelas, los suelos y las decisiones agrícolas.

Cuando la visita empieza en la viña, el mensaje es claro: antes de hablar de marca, hay que entender el lugar.

Para quienes quieran partir por la base, preparé también una guía completa sobre qué es el Champagne, su origen, método de elaboración, variedades y estilos.


Esta visita a Laherte Frères se entiende mejor cuando tenemos ese marco general: Champagne no es solo burbuja, es una denominación, un territorio y una forma muy precisa de trabajar el vino.
Puedes leerla aquí: https://chezcarlita.com/que-es-el-champagne/


La bodega como continuidad del origen

La mirada de Laherte Frères no termina en la viña.

En la bodega, ese trabajo continúa con vinificaciones por separado, crianzas específicas y ensamblajes pensados para conservar el carácter de cada origen.

Dicho de manera simple: no todos los vinos se trabajan igual, porque no todas las parcelas, variedades o cosechas expresan lo mismo.

Algunas decisiones buscan resaltar la textura. Otras, mantener la tensión. Otras, dar más profundidad o precisión al vino.

Por eso, una visita como esta no se trata solo de probar buenos Champagne. También permite entender qué decisiones hay detrás de cada copa: de dónde viene el vino, cómo fue trabajado y qué quiso expresar el productor.


Romper con la estandarización en Champagne

Hablar de “romper con la estandarización” no significa buscar vinos difíciles ni discursos complicados.

Significa aceptar que cada parcela, cada cosecha y cada decisión pueden mostrar una expresión distinta de Champagne.

Cuando el origen importa, aparecen matices: textura, volumen, madurez, tensión, profundidad, energía. No como adornos del lenguaje, sino como consecuencias de un trabajo específico.

En Laherte Frères, esa diferencia se percibe en el conjunto. La casa no parece construida sobre una sola fórmula, sino sobre varias formas de leer el viñedo y llevarlo a la copa.

Para quienes comunicamos vino, esto es clave.

Una etiqueta puede decir poco si no entendemos el lugar, el trabajo y la persona que está detrás.


Champagne no es solo Chardonnay, Pinot Noir y Meunier

La mayor parte del Champagne que conocemos se apoya en tres variedades principales: Chardonnay, Pinot Noir y Meunier. Son las más extendidas y también las que han definido gran parte de la imagen de la región.

Pero Champagne conserva otras variedades tradicionales, hoy mucho menos frecuentes, como Petit Meslier, Arbane, Pinot Blanc y Pinot Gris.

En Laherte Frères, esta diversidad no aparece como un detalle curioso. Está integrada a la manera en que la casa entiende el origen, la variedad y el ensamblaje.

Su cuvée Les 7 es uno de los ejemplos más claros: reúne las siete variedades tradicionales de Champagne y muestra una lectura más amplia de la región. No se trata solo de usar cepas menos conocidas, sino de darles un lugar dentro del estilo de la casa.

También está su Petit Meslier, elaborado con esta variedad histórica. En la copa, me pareció uno de esos vinos que explican muy bien por qué estas cepas siguen teniendo sentido: frescura, umami y un ligero amargor final que le da mucha fuerza gastronómica.

Otros vinos quedaron especialmente presentes.

Les Empreintes 2020, elaborado a partir de Chardonnay y Pinot Noir, mostró una expresión donde la tiza aparece con claridad: en el aroma, en la textura y en esa tensión que sostiene el vino.

Les Grandes Crayères 2021, 100% Chardonnay, fue uno de los vinos que más me gustó. Viene de una añada muy fresca y tiene esa precisión luminosa que me interesa tanto en Champagne. Me gustó tanto que no pude evitar traer una botella a Chile. Ya la disfrutaremos juntos en alguna cata.

Cada uno de estos vinos abre una lectura distinta de Laherte Frères: la parcela, la variedad, la crianza, la añada o el ensamblaje. Por eso prefiero volver sobre ellos en una próxima nota, con más espacio para detenerme en la degustación.


Producto, productor y lugar

Lo que deja una visita como esta no es solo una lista de vinos probados.

Laherte Frères muestra cómo una casa familiar puede construir identidad desde una suma de decisiones: dónde trabaja, qué parcelas observa, qué variedades conserva, cómo vinifica y cuánto espacio deja para que el origen se exprese.

Ese cruce entre producto, productor y lugar es lo que vuelve interesante a un vino.

En una región tan asociada al prestigio, la celebración y las grandes marcas, productores como Laherte Frères recuerdan que Champagne también puede leerse desde otra escala: viñedo, familia, precisión y oficio.


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