Pehumayen – Cocina con Historia

Había escuchado comentarios y visitado su página web varias veces, su concepto de “cocina ancestral”  llamaba mi atención. Ubicado en la calle Constitución, el Pehumayen se diferencia  desde su fachada sobria, blanca y neutra. En el interior, mesas llenas, iluminación tenue, mucha madera y  piedra. Un ambiente armonioso y agradable.

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Al sentarnos a la mesa, un “plato de sitio” de piedra y muchos cubiertos lo cual me llamó la atención, hacía mucho tiempo que no lo veía en ningún restaurante.

Vayamos a lo que que más nos importa: La comida.

Como abrebocas y para refrescar el paladar nos sirven unos pequeños vasos de greda con una infusión de hierbas del norte y un bocado de tartare de loco, palta y cebolla morada.

Nos traen la carta y nos piden leerla con atención y hacer todas las consultas que deseemos.  Es una carta pequeña pero muy adecuada. Recordemos que la temática del Restaurante es comida ancestral y eso queda claro en el diseño de los platos, con ingredientes y recetas semi olvidadas.

En las entradas tienen opciones como mejillas de congrio con pebre de cochayuyo, lengua de cordero, degustación vegana, pulpo.  De los platos principales garrón de cordero macerado con hierbas, pejerreyes, cerdo con algarrobina y murtillas, Kalapurca (sopa del norte con varias carnes). Postres helados de harina tostada con vino tinto y de limó n de pica. Además de bombones de quinua, y otros con avellana, papayas y mermelada de cochayuyo.

Hicimos nuestra Elección y de inmediato nos trajeron una tabla de panes en miniatura, creada por el Chef con la idea de presentarte Chile de Norte a Sur.  Aplausos!!!  Perfectamente logrado. Una imagen vale más que mil palabras. Así que tomé prestada la foto de la Genial Isidora Morales.pehumayen

Las mejillas estaban  deliciosas, en cocción justa. El pisco sour gigante y con limón de pica. Luego de la entrada nos traes otra infusión y entonces llegan el cerdito y el cordero, ambos divinos. El vino tinto que ofrecen por copa es de excelente calidad y maridó de maravilla con el cordero.

Una infusión más y llegan los postres! Pedimos la degustación por supuesto. Quedé sin palabras y recordé la Frase del Escritor Bryce Echenique: “Es que me morí un montón y por los siglos de los siglos”. Su degustación de postres al igual que la tabla de mini panes fue un viaje por Chile.  No solo de sur a norte sino a través del tiempo.

 

Totalmente Recomendable. No podría decir que es caro, las entradas promedian los $4.500 y los platos principales $11.000, pero el trabajo y dedicación bien lo valen.

Otro dato importante es el servicio que te explica con agrado cada plato o bebida que llevan a tu mesa, así que además de comer rico también aprendemos un poquito más de las costumbres e ingredientes de Chile.

Si se animan a ir, les recomiendo reservar, especialmente si se trata de noche de Viernes o Sábado.

Disfrutemos la buena vida y vivamos para contarla =)

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